Dormir bien es clave para la salud física y mental, pero muchas personas tienen dificultades para lograrlo. Antes de recurrir a medicamentos, vale la pena probar cambios simples en la rutina.

Estas estrategias pueden ayudarte:

  • Establecé un horario fijo para acostarte y levantarte.
  • Evitá pantallas al menos 1 hora antes de dormir.
  • Tomá infusiones relajantes como manzanilla o tilo.
  • Usá luces cálidas y tenues por la noche.
  • Cená liviano y al menos 2 horas antes de acostarte.
  • Evitá el celular en la cama.
  • Practicá respiración profunda o meditación.

El cuerpo necesita señales para saber que es hora de descansar. Tener una rutina nocturna, aunque sea breve, ayuda a prepararse para el sueño.

También influye el ambiente: un colchón cómodo, buena ventilación, silencio y oscuridad marcan la diferencia. Invertir en eso es invertir en bienestar.

Si aún así el insomnio persiste, puede ser útil hablar con un profesional para descartar causas emocionales o médicas.

Dormir bien no es un lujo: es una necesidad básica. Cuidá tu descanso como cuidás tu alimentación.

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