Con «tristeza y dolor», la organización de Derechos Humanos Abuelas de Plaza de Mayo expresó su más profundo pésame al Papa Francisco, reconociendo su labor incansable por la justicia, la paz y la defensa de los derechos humanos a nivel mundial.

La Asociación Abuelas de Plaza de Mayo expresó su profunda tristeza por el fallecimiento del Papa Francisco, brindando su más sentido pésame al Sumo Pontífice, a quien calificaron como un firme defensor de la justicia social y los derechos humanos. En su mensaje, la organización recordó con emoción los encuentros previos con Francisco en El Vaticano, donde le solicitaron su apoyo en la búsqueda de los nietos apropiados y la apertura de los archivos de la Iglesia relacionados con la última dictadura militar en Argentina. Durante esos encuentros, el Papa expresó su solidaridad con la causa y promovió una reflexión interna dentro de la Iglesia sobre su papel durante ese oscuro periodo de la historia.

Asimismo, las Abuelas resaltaron el compromiso de Francisco con las víctimas de injusticias a nivel global, señalando que, desde su investidura como Papa en 2013, se convirtió en un dignatario que representó a los oprimidos y luchó sin descanso por la equidad y el respeto mutuo. «El Papa Francisco siempre nos manifestó su apoyo e intercedió para ello, generando un proceso de reflexión al interior de la Iglesia, como nunca antes, respecto al papel de la jerarquía católica durante la última dictadura cívico-militar argentina.” 

Reconocieron su capacidad para interceder en momentos clave, como el proceso de reflexión interna en la Iglesia sobre su actitud durante la dictadura argentina, un cambio de postura que nunca antes había sucedido a esa escala. Las Abuelas también destacaron la humanidad de Francisco, describiéndolo como un hombre del pueblo, compasivo, con un mensaje de amor y rebeldía, cuyo famoso «¡Hagan lío!» debía inspirar a la sociedad en tiempos de odio y crueldad.

Finalmente, la organización valoró el trabajo de Francisco para renovar la institución católica y hacerla más accesible, especialmente para los jóvenes, promoviendo un espacio inclusivo y respetuoso de las diferencias. Aunque reconocen que muchos de sus gestos y acciones solo se conocen parcialmente, resaltaron su sabiduría sencilla y su deseo de abrir las puertas de la Iglesia a todos. En su cierre, las Abuelas afirmaron que con el paso del tiempo, la figura de Francisco será recordada con mayor claridad, y destacaron las palabras de Estela de Carlotto, presidenta de la organización, quien lo consideraba un hermano. En su partida, se despidieron de él como «el Papa de los pobres» y se comprometieron a mantener su legado vivo.

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