Axel Kicillof y Cristina Kirchner se unieron en sus críticas hacia Kristalina Georgieva, la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), luego de que ella manifestara su apoyo explícito a La Libertad Avanza (LLA) y sugiriera que Argentina debía continuar con el rumbo de cambios. 

Los principales líderes de la oposición, como Axel Kicillof y Cristina Kirchner, expresaron fuertes críticas hacia Kristalina Georgieva, la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), por su apoyo explícito a La Libertad Avanza (LLA) y por lo que consideran una violación de las normas del organismo. La polémica comenzó cuando Georgieva sugirió que era crucial «no descarrilar la voluntad de cambio» en las elecciones argentinas y, en una foto oficial, mostró un pin partidario de LLA. Este apoyo, según la oposición, infringe el reglamento del FMI y el principio de imparcialidad que se espera de su directora.

Ante esta situación, Kicillof solicitó al directorio del FMI una investigación sobre la conducta de Georgieva, acusándola de violar tanto el reglamento del Fondo como el proceso electoral argentino. El gobernador bonaerense destacó que el gesto de la titular del FMI, mostrando un pin partidario en una foto oficial, es un acto inédito y particularmente grave. Para Kicillof, este tipo de injerencia afecta la soberanía del país y compromete la neutralidad de los organismos internacionales, exigiendo una rectificación inmediata y posibles sanciones para la funcionaria.

Cristina Kirchner también reaccionó enérgicamente contra Georgieva, señalando que el «cambio» que celebraba la titular del FMI ya había causado serios daños a la Argentina durante el gobierno de Mauricio Macri. La ex presidenta comparó la deuda contraída bajo el mandato de Macri y la de Javier Milei con el proceso de desendeudamiento que ella misma y Néstor Kirchner llevaron a cabo, defendiendo la soberanía del país frente a las presiones del FMI.

Además, diputados del socialismo en Santa Fe, como Esteban Paulón y Mónica Fein, denunciaron la intervención política de Georgieva, presentando una queja formal ante el Comité de Ética del FMI. Para Paulón, las declaraciones de Georgieva no solo violan las reglas del Fondo, sino que constituyen una inadmisible intromisión en los asuntos internos de Argentina.

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