Mientras en Escobar invertimos en centros de salud que garantizan tratamiento y apoyo a los pacientes oncológicos, el gobierno de Milei desmantela los programas de cuidados paliativos del Instituto Nacional del Cáncer y deja vulnerables a miles de pacientes. Por si fuese poco, retiró al país de la OMS y cortó los vínculos con la cooperación sanitaria global mientras miles de argentinos no acceden ni a una salita de primeros auxilios.
En la Argentina de Milei, la salud dejó de ser un derecho garantizado para convertirse en un bien al que solo acceden quienes pueden pagarlo. Mientras el gobierno nacional recorta programas esenciales, como los cuidados paliativos del Instituto Nacional del Cáncer, miles de pacientes oncológicos quedan abandonados a su suerte.
La situación se agrava con decisiones ideológicas que aíslan al país del mundo. El retiro de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud y la ruptura con redes de cooperación sanitaria internacional ponen en riesgo el acceso a vacunas, tratamientos y apoyo médico en todo el país.
Frente a este panorama, municipios como Escobar demuestran que hay otro camino posible. Con inversión en centros de salud y atención integral a pacientes, se protege a quienes más lo necesitan. La diferencia es clara: mientras unos recortan y abandonan, otros cuidan y acompañan.






