La producción de petróleo creció más de un 10% interanual para los neuquinos, consolidando a su provincia como líder en el desarrollo energético nacional. En contraste,  el territorio rionegrino aún no forma parte de la dinámica de crecimiento.

Neuquén continúa cosechando los frutos de Vaca Muerta. En abril, la provincia registró un incremento del 10,3% interanual en su producción de petróleo, alcanzando los 332.000 barriles diarios. El repunte consolida su liderazgo como principal productora del país, empujada por la actividad no convencional y por el avance sostenido de los proyectos de fractura hidráulica.

La mejora también se refleja en las regalías: solo el mes pasado, Neuquén recaudó más de $50.000 millones por este concepto, lo que fortalece sus finanzas y le permite sostener una política activa de inversiones públicas. A esto se suma un récord de fracturas, con 1.350 etapas en abril, impulsadas por empresas como Vista, Chevron, YPF y Pluspetrol.

En contraste, Río Negro todavía espera su despegue energético. Si bien proyecta un ambicioso plan de exportación de GNL en el mediano plazo, los beneficios concretos de Vaca Muerta aún no se traducen en un impacto inmediato para la provincia. Las diferencias en infraestructura, inversiones y políticas públicas han generado una creciente brecha entre ambas provincias patagónicas.

Con Vaca Muerta como motor del desarrollo, Neuquén se afianza como epicentro energético del país, mientras Río Negro sigue apostando a proyectos futuros para no quedar al margen del boom hidrocarburífero.

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