El intendente Guillermo Montenegro fue contundente en sus declaraciones tras el incidente. Señaló que los motociclistas involucrados deben enfrentar las consecuencias judiciales correspondientes, independientemente del estado físico en el que hayan quedado después del choque. 

Las primeras pericias oficiales tras el grave accidente ocurrido en Mar del Plata revelaron que solo uno de los seis motociclistas implicados contaba con licencia habilitante para circular. El siniestro, que dejó como saldo la muerte de un joven, se produjo en la madrugada del viernes, en una zona transitada de la ciudad, mientras se desplazaban decenas de motos, muchas de ellas en contramano y de manera temeraria.

El episodio tuvo lugar en la intersección de las calles Talcahuano y Fortunato de la Plaza, cuando Franco Maiorano, de 18 años, colisionó con un remis que circulaba correctamente. Producto del impacto, el chofer perdió el control de su auto y embistió a otros motociclistas, varios de los cuales sufrieron heridas de distinta consideración. Según testigos, la caravana de motos se movilizaba con clara intención de alterar el orden público.

El intendente Guillermo Montenegro se expresó con firmeza tras el hecho, asegurando que el remisero fue víctima de un ataque deliberado. Sostuvo que los motociclistas actuaron con premeditación, al salir organizados a provocar desmanes, y afirmó que no se trató de un accidente casual sino de un comportamiento delictivo. Además, aclaró que la víctima fatal circulaba sin documentación obligatoria y sin seguro.

Por su parte, el fiscal Germán Vera Tapia inició una causa por lesiones culposas, que luego del fallecimiento de Maiorano pasó a ser investigada como homicidio culposo. Hasta el momento, no se dispusieron medidas restrictivas de libertad. Para avanzar con la imputación y establecer responsabilidades, la fiscalía aguardará el resultado de las pericias mecánicas y accidentológicas previstas para el próximo jueves.

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