Abdullah Shah, conocido por su crueldad y apodado “El Perro de Zardad”, fue el primer reo ejecutado en Afganistán después de la caída del régimen talibán. Su condena generó controversia internacional, ya que organizaciones como Amnistía Internacional denunciaron irregularidades graves en el proceso judicial, calificándolo como un juicio sin garantías ni imparcialidad. 

Abdullah Shah, conocido como “el perro de Zardad”, fue un militar y ladrón afgano responsable de al menos veinte asesinatos durante la guerra civil que azotó al país entre 1992 y 2001. Entre sus víctimas hubo viajeros que asaltaba en la carretera entre Kabul y Jalalabad, así como también miembros de su propia familia, a quienes asesinó brutalmente. Shah actuaba bajo las órdenes de Zardad Khan, un comandante de la guerra civil que estuvo vinculado a Gulbuddin Hekmatyar, y por eso recibió ese apodo.

Tras la caída del régimen talibán, la impunidad para Shah llegó a su fin. Fue juzgado en un proceso especial en 2002, donde varios testigos, incluyendo una esposa que sobrevivió a uno de sus ataques, declararon en su contra. Finalmente, fue condenado a muerte y ejecutado en la prisión de Pul-e-Charkhi mediante un disparo en la nuca, una sentencia firmada por el entonces presidente interino Hamid Karzai. En el lugar de la ejecución estuvieron presentes autoridades policiales, fiscales y médicos.

Sin embargo, su juicio y ejecución generaron polémica internacional. Organizaciones como Amnistía Internacional denunciaron que el proceso careció de garantías legales básicas: Shah no contó con un abogado defensor, el juicio fue secreto y se sospecha que su confesión se obtuvo bajo tortura. Además, se señalaron irregularidades judiciales, como la destitución del primer juez por corrupción y presiones sobre el segundo magistrado para emitir la sentencia. Se sospecha que la ejecución también buscaba evitar que Shah pudiera testificar contra otros comandantes vinculados al gobierno afgano.

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