En Argentina, la primera Marcha del Orgullo se llevó a cabo el 3 de julio de 1992 en la ciudad de Buenos Aires, marcando un momento histórico para la visibilización y reivindicación de los derechos de la comunidad LGBTIQ+. 

El 28 de junio se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, que recuerda los disturbios en 1969 en el bar Stonewall Inn de Nueva York. Esa noche, un grupo de personas del colectivo resistió una redada policial violenta, dando inicio al movimiento moderno por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, personas trans y otras identidades de género y orientaciones sexuales. La policía había ingresado al bar con la intención de clausurarlo y detener a quienes estaban allí, en un contexto en que la homosexualidad y la expresión de género disidente eran criminalizadas.

Los enfrentamientos en Stonewall se prolongaron varias noches, con detenciones y daños materiales, y tuvieron gran repercusión mediática. Al año siguiente, el 28 de junio de 1970, se organizó la primera Marcha del Orgullo en Nueva York para conmemorar esos hechos, conocida como “Christopher Street Liberation Day”, en referencia a la calle donde se ubica el bar. Ese día también hubo manifestaciones en otras ciudades estadounidenses, y desde entonces, cada 28 de junio, se realizan marchas en todo el mundo para exigir igualdad de derechos, visibilidad y el fin de la violencia contra el colectivo LGBTIQ+.

En Argentina, la primera Marcha del Orgullo tuvo lugar el 3 de julio de 1992 en Buenos Aires, con alrededor de 300 participantes, muchos usando máscaras para proteger su identidad. Con el tiempo, estas movilizaciones crecieron en cantidad y diversidad, consolidándose como una de las principales expresiones públicas en defensa de los derechos de las personas LGBTIQ+ en el país. Paralelamente, el colectivo logró importantes avances legales que transformaron la realidad social y jurídica argentina.

Entre esos logros están la Ley de Matrimonio Igualitario de 2010, que convirtió a Argentina en el primer país latinoamericano en permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo con iguales derechos, y la Ley de Identidad de Género de 2012, que facilita la rectificación registral y garantiza acceso a tratamientos de salud para personas trans. También destacan el Decreto y la posterior Ley de Cupo Laboral Travesti-Trans, que promueven el acceso al empleo formal para personas trans, y leyes que aseguran el acceso a la salud integral y a la fertilización asistida sin discriminación por orientación sexual o identidad de género.

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