El gobernador de Mendoza construyó una planta de producción de papel higiénico en la cárcel de Almafuerte. Los internos trabajan, estudian y se capacitan en oficios como parte de un plan integral de resociabilización. “Queremos que los presos trabajen y estudien, que se resocialicen. Es parte indisoluble del plan de seguridad que estamos aplicando en Mendoza”, afirmó el funcionario.

La provincia de Mendoza dio un paso clave en materia de políticas penitenciarias al inaugurar la primera fábrica instalada dentro de una unidad carcelaria. Se trata de una planta de producción de papel higiénico ubicada en el Complejo Penitenciario Almafuerte I, en Luján de Cuyo. El objetivo es ofrecer a los internos una herramienta concreta para reinsertarse en la sociedad a través del trabajo y la capacitación.

El proyecto, impulsado por el gobernador Alfredo Cornejo junto al Ministerio de Seguridad y Justicia, se complementa con formación educativa y técnica. Los internos que participan no solo trabajan en la planta, sino que también estudian en los distintos niveles del sistema educativo y acceden a talleres de oficios. De este modo, se fortalece el vínculo entre educación, trabajo y rehabilitación, alejando el sistema penitenciario del mero encierro.

“La cárcel no puede ser solo castigo, también debe ser una oportunidad”, afirmó el ministro de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus, durante la inauguración. El modelo busca reducir la reincidencia y cambiar la lógica del encierro por la de la formación, con una mirada de largo plazo que pone el foco en la dignidad, la inclusión y la construcción de ciudadanía.

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