Carlos Raimundi, exembajador argentino ante la OEA, expresó su preocupación por las intenciones que, según él, tiene el próximo representante diplomático de Estados Unidos en el país. Raimundi sostuvo que detrás del discurso oficial de cooperación y fortalecimiento de relaciones bilaterales, se esconde un interés estratégico mucho más profundo y preocupante.
El exembajador ante la OEA, Carlos Raimundi, expresó su fuerte rechazo a las declaraciones de Peter Lamelas, nominado como futuro embajador de Estados Unidos en Argentina. Raimundi consideró inaceptable que Lamelas haya manifestado públicamente su intención de respaldar al presidente Javier Milei, recorrer las provincias y asegurar que Cristina Kirchner «reciba justicia», ya que interpreta esas palabras como una injerencia directa en los asuntos internos del país.
Para Raimundi, la postura de Lamelas refleja una actitud colonial, al asumir un rol que va más allá del diplomático, como si viniera a supervisar la política interna del país. Advirtió que su enfoque parece buscar dividir a la Argentina al establecer vínculos directos con los gobiernos provinciales, debilitando así la soberanía nacional y el rol del Estado. En su opinión, esa lógica desconoce la existencia de un proyecto de nación unificada.
También señaló que el verdadero objetivo de Lamelas sería económico. Raimundi lo describió como un empresario vinculado a Donald Trump y afirmó que su llegada responde a intereses sobre los recursos naturales argentinos, especialmente el agua. Asoció esta intención con la posible privatización de AySA, insinuando que Estados Unidos busca asegurarse el acceso a las reservas hídricas para actividades como fracking, minería o tecnologías emergentes como las criptomonedas y la inteligencia artificial.
Además, Raimundi advirtió sobre el posible desembarco de la empresa israelí Mecorot en el país, alertando por sus antecedentes en el control del agua en territorios palestinos. Llamó a frenar cualquier intento de privatización de AySA mediante herramientas legales existentes y exigió al Parlamento y a las fuerzas políticas que repudien las declaraciones de Lamelas. Para concluir, sostuvo que la situación actual es resultado de una derrota cultural, pero confió en que la sociedad argentina reaccionará cuando tome conciencia de la magnitud del problema.






