El acceso a los beneficios de Vaca Muerta no se distribuye de manera equitativa geográficamente. Mientras Neuquén logra aprovechar al máximo su ubicación y recursos, Río Negro queda relegada a un papel más limitado y secundario.
Aunque ambas provincias comparten parte del área donde se desarrolla la formación no convencional, las diferencias en infraestructura, inversión y desarrollo son notorias. Neuquén concentra la mayor parte de la actividad hidrocarburífera, cuenta con instalaciones más avanzadas y capta el grueso de las inversiones, lo que le permite posicionarse con ventaja en producción y crecimiento económico.
En cambio, Río Negro mantiene una participación mucho menor, tanto en volumen de extracción como en ingresos. En 2024, Neuquén recibió alrededor de 1500 millones de pesos en concepto de regalías, mientras que para Río Negro se proyecta un ingreso de solo 154 millones en 2025.
En cuanto a la producción, la brecha también es significativa: Río Negro registra desde octubre una extracción diaria de unos 4700 barriles, apenas una décima parte del volumen que alcanza Neuquén, reflejando así una clara diferencia en el acceso y aprovechamiento de los recursos energéticos.






