Investigadores, becarios y empleados del CONICET han decidido retomar sus medidas de protesta con el fin de visibilizar el creciente deterioro que atraviesan las principales instituciones científicas del país. A través de paros y vigilias, buscan llamar la atención sobre las dificultades estructurales que afectan al sector, desde la falta de recursos hasta condiciones laborales precarias.
Investigadores, becarios y empleados del CONICET y otros organismos vinculados al sistema científico y tecnológico anunciaron un paro de 48 horas que comenzará el 6 de agosto. Esta medida incluirá una vigilia y tiene como objetivo visibilizar el deterioro que enfrentan las principales instituciones del sector, además de reclamar aumentos salariales, mayores ingresos y fondos para sus proyectos, en un contexto de atención pública por la reciente exploración submarina en Mar del Plata.
La protesta llega en un momento crucial para la comunidad científica, ya que se espera la publicación de los resultados de la Carrera de Investigación Científica y Personal de Apoyo de la convocatoria 2023, cuya difusión se ha retrasado desde la llegada del actual gobierno. Además, los becarios de la Agencia I+D+i denuncian una congelación salarial que los mantiene por debajo de la línea de pobreza desde hace más de un año, mientras que las becas postdoctorales del CONICET han sufrido recortes recientes.
Otro punto clave de los reclamos es la paralización en la ejecución de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT), una de las principales fuentes de financiamiento para nuevas investigaciones. Los sindicatos y científicos exigen respuestas a las autoridades del CONICET, la Secretaría de Innovación y la Agencia I+D+i para revertir esta situación crítica que afecta el desarrollo científico.
El paro tendrá su epicentro en el Polo Científico-Tecnológico de Palermo, donde se realizarán diversas actividades como carteles, ruidazos, charlas y una marcha con antorchas seguida de una vigilia y asamblea. Esta movilización busca también aprovechar la repercusión de la reciente expedición científica al cañón submarino de Mar del Plata, que mostró imágenes inéditas y captó la atención de miles de personas, para visibilizar la importancia y las dificultades que enfrenta el sistema nacional de ciencia y tecnología, que ha sufrido recortes significativos de personal en los últimos meses.





