La gestora cultural falleció a los 78 años. Fue una figura clave en la defensa del patrimonio histórico y el apoyo a los artistas.
Teresa Anchorena, referente de la política cultural en Argentina, murió el jueves pasado (28 de agosto) a los 78 años. Con una extensa trayectoria desde el regreso de la democracia, estuvo al frente de la Comisión Nacional de Monumentos, fue secretaria de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, legisladora porteña, directora del Centro Cultural Recoleta y asesora de Raúl Alfonsín.
Formada en antropología y dedicada a las artes visuales, Anchorena se especializó en la preservación del patrimonio. Hasta sus últimos días dirigió el área de Patrimonio del Fondo Nacional de las Artes, donde fue recordada como una defensora incansable de la identidad cultural del país.
Autoridades y colegas la despidieron con afecto. El secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, destacó su compromiso con el arte argentino y su calidez personal. En los últimos meses, había sido reconocida como Personalidad de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.
Fué velada el viernes 29 de agosto en la Legislatura porteña y, por la tarde, se realizó un homenaje en la feria arteba, en el Centro Costa Salguero.






