“El argentino se acostumbró a comprar lo más cerca y no a buscar precio”, sostuvo Pablo Silva, encargado de una verdulería, mientras describía el comportamiento del consumidor argentino.
Si bien muchos se quejan de los precios de frutas y verduras, Silva defendió una estrategia basada en ir directo a la cosecha para ofrecer precios más bajos. “Nosotros trabajamos de forma directa con la cosecha y vamos buscando precios, tratando de darle al cliente la mejor accesibilidad”, explicó en diálogo con Radio Rivadavia.
Esa estrategia de buscar precios es la que permite obtener diferencias significativas: “Cuando buscamos el precio directo con el de la cosecha, no hay un intermediario. Ahí es donde noto que el precio salta en muchos locales”.
El kilo de tomate, que hace semanas se pagaba $4.500, hoy en su verdulería cuesta $2.500. Lo mismo ocurre con frutas importadas como el ananá, que Silva logra vender a $3.000 frente a los $4.200 o $5.000 habituales en otros comercios.
Consultado sobre la producción, admitió: “La mayoría de las quintas las manejan los bolivianos” y consideró que esto responde a que “es una cuestión de quién le gusta ensuciarse las manos”.
En cuanto a las compras de temporada, Silva recomendó aprovechar la fruta de estación: “Hoy tenemos barata la mandarina, los 3 kilos a 2.000 pesos, y las bananas a 1.000 el kilo”. En verduras de hoja, la acelga encabeza la demanda, con atados a $1.000.






