El Gobierno de Javier Milei informó que la pobreza en Argentina cayó más de 20 puntos en el último año, alcanzando su nivel más bajo desde 2018, impulsada por la desaceleración de la inflación, el aumento de ingresos y la expansión de programas sociales como la Asignación Universal por Hijo.
A pesar de la mejora en los indicadores oficiales, la percepción de los hogares refleja otra realidad. Un estudio de la consultora Moiguer indicó que el 51% de los argentinos tiene dificultades para cubrir sus gastos mensuales, proporción que llega al 62% en los sectores más vulnerables. Otra investigación de Casa Tres reveló que seis de cada diez personas tuvieron que recortar consumo en ocio, ropa, vacaciones, plataformas de streaming y servicios de salud o educación.
Los especialistas señalan que la brecha entre ingresos y gastos sigue siendo un problema. Aunque los salarios crecieron en 2024, la mayor parte de esa mejora se absorbió por aumentos en servicios, tarifas y alquileres, por lo que el ingreso disponible para consumo se mantiene por debajo de 2023, con tendencia a recuperarse en 2026.
Además, se distingue entre pobreza coyuntural, que afecta al 19% de la población y varía según la inflación y el tipo de cambio, y pobreza estructural, que impacta a un tercio de los argentinos desde hace décadas por condiciones de vivienda precaria, trabajo informal y bajos niveles educativos.
Consultoras como ExQuanti remarcan que, pese a la caída estadística, la pobreza sigue 25% por encima de los niveles de 2017, evidenciando una pérdida sostenida de capacidad de compra. Entre los jubilados, la pobreza pasó de 8,6% en 2017 a casi 13% en 2025, mostrando que los ingresos mejores en dólares no siempre se traducen en mayor bienestar real.






