El proyecto había sido presentado en 2018, pero ante el ajuste nacional y los recortes se postergó. En este contexto, el gobernador rionegrino Alberto Weretilneck decidió que la provincia debía hacerse cargo de la situación con recursos propios, ya que no se pueden paralizar obras fundamentales para el desarrollo de la región.
En medio de un contexto nacional marcado por el ajuste y la paralización de proyectos públicos, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, decidió tomar la iniciativa y reactivar obras que habían quedado abandonadas por la falta de financiamiento. Una de ellas es la nueva sede del Ipross en Viedma, cuya construcción había sido presentada en 2018 pero terminó postergada ante los recortes aplicados a nivel nacional.
Lejos de resignarse a la parálisis, Weretilneck resolvió que la provincia debía asumir la responsabilidad con fondos propios para garantizar la continuidad de esta infraestructura clave para la atención sanitaria y administrativa de miles de afiliados. “No podemos permitir que decisiones externas frenen el desarrollo de Río Negro”, expresó el mandatario, justificando la decisión de avanzar por cuenta propia.
La nueva sede del Ipross no solo mejorará la calidad del servicio para los trabajadores estatales y sus familias, sino que también representa una inversión estratégica en la capital provincial. Modernización edilicia, ampliación de áreas de atención y mayor capacidad operativa forman parte del proyecto que pronto será inaugurado.
Con esta medida, Weretilneck vuelve a marcar una diferencia frente a la política nacional de recortes: mientras Nación abandona, Río Negro sostiene y ejecuta. La decisión de avanzar con obras propias reafirma un modelo de gestión que prioriza la acción por sobre la espera y coloca al bienestar de los ciudadanos como eje central de la administración provincial.






