En Europa y la CONCACAF se definen ocho plazas para el próximo Mundial y comienzan los cruces para los pasajes a los repechajes, tensionando el horizonte futbolístico global.

Las eliminatorias para el Mundial 2026 ingresan en su tramo final y la tensión escala: solo quedan por definirse varios cupos directos en Europa y las zonas de Concacaf, mientras se plantea la distribución de pasajes para los repechajes.

En Europa, los equipos que luchan por asegurar su clasificación directa afrontan partidos cruciales. La diferencia entre asegurar un lugar seguro o caer al repechaje puede marcar no solo su suerte deportiva, sino también el rumbo económico de sus federaciones.

Por su parte, en la CONCACAF el panorama se complica: algunas selecciones aún sueñan con alcanzar el repechaje, mientras otras buscan llegar directamente al Mundial. Ese equilibrio hace que cada punto sea vital.

Desde Argentina se observa con interés lo que sucede más allá de Sudamérica: aunque la “albiceleste” ya tenga su lugar asegurado, los rivales que se definan ahora darán forma al contexto del torneo y a la estrategia de las sedes del Mundial, que se repartirán entre Canadá, México y Estados Unidos.

Además, este momento decisivo para muchas federaciones implica una presión política y deportiva importante: no solo se trata de ganar partidos, sino de asegurar recursos, patrocinadores y prestigio para el ciclo que se avecina de cara a 2026.

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