La controversia sigue escalando luego de que el entrenador de Los Pumas, Felipe Contepomi, denunciara que un jugador inglés lo agredió en el túnel rumbo a los vestuarios tras el test-match del fin de semana. El hecho ocurrió en un contexto ya cargado de tensión por la dura lesión sufrida por Juan Cruz Mallía, lo que había generado fuerte indignación en el plantel argentino.
Según Contepomi, la agresión fue directa y sin provocación previa, y responsabilizó al jugador involucrado —una figura emblemática del rugby inglés— de actuar de manera violenta y antideportiva. El entrenador aseguró que no permitirá que un episodio de este tipo quede impune y pidió que se revisen las cámaras internas del estadio para esclarecer lo ocurrido.
El caso desató un fuerte reclamo por parte de la Unión Argentina de Rugby, que exige explicaciones oficiales y la apertura de una investigación disciplinaria. La federación inglesa, por su parte, se mostró cauta, pero quedó bajo presión para colaborar y aportar el material registrado por la seguridad del estadio.
La situación generó un intenso debate en el ámbito internacional sobre los límites del fair play y la convivencia fuera del campo de juego. Distintas voces del rugby global expresaron su preocupación por este tipo de episodios, que afectan la imagen del deporte y exponen fallas en los protocolos de conducta.
El conflicto aún está lejos de cerrarse y podría derivar en sanciones importantes. Para Los Pumas, el episodio no solo representa un acto de falta de respeto, sino una oportunidad para exigir que la disciplina y la ética deportiva sean respetadas sin excepciones.






