Cris Morena volvió a poner en palabras un duelo que la atraviesa desde hace años: la muerte de su nieta Mila, fallecida a los 6 años. En una entrevista reciente, la productora describió el proceso como una herida que no cierra y que transformó para siempre la dinámica familiar. Contó que aún hoy, cada vez que menciona a la niña, siente que el cuerpo se le encoje, como si el tiempo volviera sobre sí mismo.

La creadora recordó que la pérdida impactó profundamente en sus hijos, en especial en Tomás Yankelevich, padre de la nena. Dijo que acompañarlo en ese dolor fue una tarea diaria, cargada de silencios, recaídas y pequeños gestos que sostienen lo que no se puede explicar. Subrayó que la familia tuvo que aprender a vivir con la ausencia sin que eso implicara olvidar.

Morena también habló de cómo el arte funcionó como una especie de corriente subterránea que la ayudó a procesar lo ocurrido. Las canciones, los guiones y los proyectos que vinieron después fueron, según contó, intentos de darle forma a un sentimiento que no encontraba lugar en lo cotidiano. “Lo único que se puede hacer es abrazar el dolor”, resumió.

La productora destacó que la muerte de un niño tiene un impacto que excede lo personal. Explicó que muchos padres que han atravesado situaciones similares se acercan a ella para compartir experiencias, como si reconocieran en su historia un reflejo propio. Para Morena, ese acompañamiento colectivo ayuda a sostener algo que de otra manera resultaría insoportable.

Finalmente, insistió en la importancia de hablar de la pérdida sin tabúes. Considera que socialmente sigue habiendo una tendencia a esquivar estos temas, como si el silencio tuviera un efecto protector. Para ella ocurre lo contrario: poner las palabras sobre la mesa permite que el recuerdo circule y que la vida, con toda su fragilidad, siga su rumbo.

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