El Presupuesto 2026 incorpora una agenda minera con reglas claras, controles ambientales y fondos específicos para asegurar un desarrollo sostenible. Los proyectos priorizados buscan atraer inversiones, generar empleo y aportar minerales clave para la transición energética, con una distribución equitativa de beneficios en toda la provincia.
La hoja de ruta minera del 2026 incluye el impulso a PSJ Cobre Mendocino, un proyecto estratégicamente ubicado en Uspallata que prevé 16 años de producción y un modelo de control permanente con participación ciudadana. Su aporte será central para la fabricación de tecnologías limpias —como paneles solares y vehículos eléctricos— y promete dinamizar la economía local mientras acompaña la transición energética.
En Malargüe, el Distrito Minero Occidental II habilita la exploración de nuevas iniciativas bajo estricta evaluación ambiental y condiciones diferenciadas para áreas sensibles. Con ello, la provincia busca consolidar un polo minero en el sur, atraer inversión privada y generar nuevos empleos, en un marco de planificación territorial y cuidado socioambiental.
El paquete se completa con dos herramientas clave: el Régimen de Regalías Mineras, que fija un tope del 3% y distribuye fondos entre municipios y provincia para obras, servicios y controles; y el Fondo de Compensación Ambiental, destinado a atender daños o emergencias incluso sin responsables identificados. Estos instrumentos garantizan que la actividad minera se desarrolle con previsibilidad, financiamiento para el control y mecanismos que prioricen la sostenibilidad.






