En medio de un conflicto con la conducción del fútbol argentino, Milei canceló su viaje al sorteo del Mundial 2026 en Washington y proyecta impulsar —aunque no en 2026— un modelo de clubes bajo sociedades anónimas, lo que profundiza la disputa con la AFA.
La decisión de Javier Milei de no asistir al sorteo del Mundial 2026 profundizó el conflicto político con la AFA. El Presidente había sido invitado a la ceremonia en Washington, pero canceló su participación luego de días de creciente malestar con la conducción del fútbol argentino. La ausencia evitó un encuentro directo con Claudio “Chiqui” Tapia y marcó una señal clara del distanciamiento entre el Gobierno y la entidad.
En la Casa Rosada señalan que Milei no quiso convalidar lo que consideran “prácticas poco transparentes” dentro de la AFA, tras recientes disputas por sanciones, decisiones internas y cruces públicos que tensaron aún más la relación. La suspensión del viaje también buscó mostrar que el Gobierno no está dispuesto a ceder en su visión sobre cómo debería administrarse el fútbol argentino, incluso a riesgo de agravar el conflicto institucional.
Paralelamente, Milei volvió a instalar el debate sobre las sociedades anónimas deportivas, una iniciativa que considera necesaria para modernizar la estructura de los clubes. Aunque no será parte de la agenda legislativa inmediata, el Presidente planea mantener el tema en discusión como horizonte de reforma. Esta postura choca de frente con la AFA, que defiende el modelo de asociaciones civiles, y agrega un nuevo punto de tensión a un vínculo que hoy atraviesa su momento más delicado.






