Personal de apoyo, desde cocineros hasta médicos, deberá prestar juramento de secreto absoluto bajo pena de excomunión si divulgan información sobre la elección del nuevo Papa.

En preparación para el cónclave que elegirá al sucesor del Papa Francisco, el Vaticano ha reforzado las medidas de confidencialidad. Todo el personal de apoyo —incluyendo personal de limpieza, cocineros, médicos, enfermeros y operadores de ascensores— deberá prestar un juramento de secreto absoluto. La violación de este juramento conlleva la excomunión automática, una de las sanciones más severas de la Iglesia Católica.

El juramento, que será tomado en la Capilla Paulina, prohíbe a los involucrados divulgar cualquier información relacionada con el proceso de elección papal, así como el uso de dispositivos de grabación. Esta medida busca garantizar la integridad y el secreto del cónclave, en el que participarán 133 cardenales. 

Estas disposiciones se basan en las normas establecidas por San Juan Pablo II en 1996 y reforzadas por Benedicto XVI en 2013, quienes enfatizaron la importancia del secreto absoluto en el proceso de elección del Sumo Pontífice.

Además, la Capilla Sixtina ha sido acondicionada para el cónclave, con la instalación de un piso flotante y la colocación de la estufa tradicional que emitirá humo blanco o negro para indicar el resultado de las votaciones.

Estas medidas reflejan el compromiso del Vaticano con la confidencialidad y la solemnidad del proceso de elección papal, asegurando que se realice sin interferencias externas.

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